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3 claves para entendernos mejor (2ª parte)

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3 claves para entendernos mejor (2ª parte)

3 claves para entendernos mejor (2ª parte)

La semana pasada compartimos contigo 3 claves para entenderte mejor con aquellos que te rodean. Esta semana compartimos contigo 3 claves más, así como un ejercicio que puede ayudarte a comunicarte mejor:

  • Más allá de las palabras. Cuando alguien critica o juzga, deja que tu intuición te diga qué hay más allá. La mayoría de veces, cuando alguien hace comentarios desafortunados, en el fondo lo que quiere decir es “por favor”. “Por favor, préstame atención”, “por favor, dame la razón”, “por favor, ayúdame”, “por favor, necesito paz”, etc. Practica la próxima vez que escuches uno de estos comentarios -que antes interpretarías como desagradables- y deja que tu intuición traspase ese comentario, como si abrieras una ventana observando qué es lo que realmente está queriendo decir la persona, observando cuál es, en el fondo, su necesidad más profunda.
  • Sentimientos sí, juicios no. A colación de lo anterior, no significa que no podamos expresar cómo nos sentimos cuando escuchamos o vemos situaciones que nos desagradan. Simplemente se trata de expresarlo mediante sentimientos, no juicios. Veamos un ejemplo correcto de expresar nuestros sentimientos: “Cuando me dijiste eso me sentí triste”. Un ejemplo incorrecto sería: “Cuando me devaluaste, me hiciste sentir triste”. En el último ejemplo, no se describe un hecho sino que se interpreta una acción y, además, se deposita la responsabilidad y el poder del sentimiento en el otro.
  • Porque tú sí que puedes. En ocasiones, mis clientes me preguntan “¿Pero por qué tengo que ser yo siempre el que haga este tipo de ejercicios? ¿Por qué no lo hace mi pareja, mi jefe, mi padre, etc?” Siempre les respondo: “porque tú puedes”. Sería una pena poder hacer algo, tener la habilidad para algo y no aprovecharla. Imaginaros si Da Vinci no hubiera dibujado o si Messi no hubiera dominado el balón… Es como desaprovechar los dones con los que nacemos. En este sentido, todos estamos hechos para aprender a comunicarnos mejor, pero sólo algunos somos conscientes del esfuerzo diario que requiere.

Ahora te toca a ti. ¿Te apetece practicar? Te invito a que cojas un papel y un bolígrafo.

  1. Piensa en una persona que te produzca de todo menos alegría.
  2. Escribe qué exactamente hace o dice que te produzca de todo menos alegría. De momento, no sigas leyendo.
  3. Ahora identifica si lo que has escrito corresponde a algo observable o si se trata de una evaluación o juicio.
  4. ¿Qué interpretación haces de ello para que te produzca ese sentimiento?
  5. ¿Cómo podrías comunicarlo siguiendo las claves anteriormente mencionadas?

Te animamos a compartir qué te ha parecido el artículo en cualquiera de nuestros foros o en nuestro blog en http://www.grupoemociona.com/blog/ :

  

¡Esperamos que hayas disfrutado de nuestro artículo!

 

PD: ¿Quieres saber como experimentar un cambio cualitativo en tus relaciones? Te recomendamos nuestro Programa de Coaching Operativo donde podrás impulsar tus habilidades comunicativas con el fin que tú desees: para acompañar a personas y empresas en sus procesos de desarrollo, para relacionarte mejor contigo y con los demás, para alcanzar tus objetivos, … . Nuestro programa está certificado internacionalmente por la ICF (International Coach Federation) como ACTP (Accredited Coaching Training Program). Todas las sesiones serán presenciales, supervisadas y se llevarán a cabo en grupos ultrarreducidos (6-8 personas).

Solicita información sin compromiso llamando al 93 238 50 12 o escribiéndonos un mail a objetiva@comunicacionobjetiva.com

3 claves para entendernos mejor

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3 claves para entendernos mejor

3 claves para entendernos mejor

¿Qué ocurre para que siempre discutamos con los mismos?

¿Por qué con algunas personas nos cuesta tan poco comunicarnos y con otras se nos hace un mundo?

¿Quieres saber qué hay que hacer para entenderte mejor con los demás?

Esta semana compartimos contigo las siguientes pistas.

¡Estate atento puesto que la semana que viene compartiremos más tips al respecto!

  • ¡Recuerda! Dar es recibir. Cuando damos al otro sin esperar nada a cambio el principio de reciprocidad emerge permitiendo una relación más amorosa. Cuando decimos amorosa nos referimos a cualquier tipo de relación. Es la mirada con la que uno da y recibe la que condiciona cualquier tipo de relación. Para que ésta funcione, la mirada ha de ser desapegada, incondicional, apreciativa y transparente. Marshall Rossenberg afirma que uno ha de sentir que le dan más cuando le quitan, ya que en el fondo le están dando consciencia de su apego. En este dar, es necesario subrayar que siempre que se de ha de ser desde el corazón, sino es mejor no hacerlo porque eso siempre tendrá consecuencias bien para nosotros o bien para los demás.
  • Deja de jugar a “querer tener la razón”. Es el juego más peligroso que existe en las relaciones humanas y que, a menudo, a llevado a guerras entre diferentes países, pueblos o incluso hermanos.  Cuando uno tiene razón parece que le tengan que dar un premio y cuando no, parece que le tengan que dar un castigo. Y eso es lo que a menudo sucede en las relaciones humanas. Sin embargo, tener razón a menudo va acompañado de una exaltación del ego totalmente efímera. Cuando realmente damos y no queremos tener razón sino simplemente escuchar lo que el otro tiene que decir, las relaciones mejoran automáticamente ya que estamos apreciando y honrando al otro en esta escucha. Tener o no tener razón es entrar en un juego de juicios y, al final, mi juicio será siempre mejor que el tuyo, ¿o no? 😉
  • Toma el poder. Responsabilízate de tus pensamientos y sentimientos. Los “me haces sentir”, “es que me enfadas”, “me pones de los nervios” etc., son expresiones donde depositamos nuestro poder en el lugar del otro. Uno se puede sentir dolido o molesto pero ha de tener claro que es responsable de cambiar ese estado o sentimiento. El estado de mis sentimientos depende de mi: de mi lenguaje conmigo mismo, de dónde estoy poniendo el foco y de cómo me estoy moviendo. Un ejercicio interesante es ir más allá de los hechos/palabras del otro. No es lo que ha dicho o hecho lo que nos hace sentir de una determinada manera sino probablemente la interpretación que hacemos de ello. Ej.: Hecho: ha llegado tarde; Interpretación: no le importo. Podríamos interpretar de mil maneras más este hecho pero nos resulta muchas veces más sencillo escoger la peor interpretación posible.

A continuación te lanzamos algunas preguntas para que continúes con la invitación de entenderte mejor para relacionarte mejor y ser más feliz:

  • ¿Cómo es dar sólo desde el corazón?
  • ¿Qué pasaría si dejaras de querer tener la razón? ¿Qué pasa cuando le das al otro la oportunidad de expresarse? ¿Quién tiene el poder cuando escucha?
  • ¿Qué sensación interior consigo cuando soy capaz de gestionar situaciones con los demás, conmigo mismo y mis sentimientos?

Te animamos a responder a las preguntas en cualquiera de nuestros foros o en nuestro blog en http://www.grupoemociona.com/blog/ :
  

 

PD: ¿Quieres saber como experimentar un cambio cualitativo en tus relaciones? Te recomendamos nuestro Programa de Coaching Operativo donde podrás impulsar tus habilidades comunicativas con el fin que tú desees: para acompañar a personas y empresas en sus procesos de desarrollo, para relacionarte mejor contigo y con los demás, para alcanzar tus objetivos, … . Nuestro programa está acreditado internacionalmente por la ICF (International Coach Federation) como ACTP (Accredited Coaching Training Program). Todas las sesiones serán presenciales, supervisadas y se llevarán a cabo en grupos ultrarreducidos (6-8 personas).

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¿Hablar es siempre comunicar?

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¿Hablar es siempre comunicar?

¿HABLAR ES SIEMPRE COMUNICAR?

“Yo sólo comunico lo que el otro entiende, lo demás es hablar, y hablar no siempre es comunicar”

Steven R. Covey

En ocasiones, comunicar bien depende de varios factores como: Cantidad de la información a transmitir, complejidad de la información, tipo de vocabulario utilizado, canal representativo (vak), modulación de tonos, prejuicios, creencias que subyacen detrás del mensaje,…

El cerebro humano, por término medio, no puede asimilar más de tres conceptos nuevos en una hora. ¿Qué nos ha ocurrido en alguna ocasión, cuando nos han bombardeado con una cantidad ingente de información? Lo más probable es que hayamos quedado saturados por exceso de información y, entonces, nuestro cerebro queda bloqueado sin ser capaz de retener nada. Si yo, por ejemplo, he hablado  de diez conceptos nuevos y mi interlocutor sólo ha entendido cinco, he comunicado cinco conceptos y lo demás ha sido hablar inútilmente. A veces confundimos el bla, bla, bla, con estar comunicando algo.

Un buen comunicador no sólo cuida el mensaje verbal si no también el no verbal. En la mayor parte de ocasiones es más importante el “cómo” que el “qué”. Recordemos que se convence con la razón (cognitivo) y se conmueve con la emoción y un buen comunicador ha de ser capaz de convencer y conmover. Sólo entonces será capaz de influir en las acciones de sus interlocutores.

Teniendo en cuenta que lo que hacemos al recibir un mensaje es interpretarlo, el peligro que corremos es el de las malas interpretaciones. ¿Cuántas veces, después de una conversación, cada persona ha hecho interpretaciones diferentes de lo hablado y de lo acordado? En dinámicas realizadas en cursos de formación para directivos, hemos comprobado que, cuando uno de los participantes da instrucciones a sus compañeros sobre un dibujo geométrico de deben realizar, al finalizar el ejercicio no hay dos dibujos iguales. Cada participante interpreta a su manera las instrucciones recibidas. ¿Qué podemos hacer para que, cuando escuchamos, sepamos que estamos interpretando exactamente lo que nuestro interlocutor quiere que interpretemos? ¿Y qué podemos hacer cuando nosotros enviamos un mensaje, para saber que la otra persona interpreta lo que nosotros queremos que interprete? La respuesta es: El feedback. Sólo a través de él podremos saber que verdaderamente nos estamos comunicando y no hablando. Sólo el feedback nos permite un verdadero diálogo de entendimiento pero, en muchas ocasiones, en vez de dialogar lo que hacemos es “monologar” y entonces ni hay comunicación ni posibilidad de entendimiento.

Recordemos que un buen líder es básicamente un buen comunicador, que consigue transmitir una visión de futuro capaz de hacer que cada persona dé lo mejor de sí misma por una causa que merece la pena. Y eso no se consigue hablando, sino comunicando.

Josep Mª Pou

 

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