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7 claves para mejorar tus presentaciones en público

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7 claves para mejorar tus presentaciones en público

7 claves para mejorar tus Presentaciones en Público

“Hablar en público es como hablar de tú a tú, sólo que por microsegundos”.

(Anónimo)

Según las estadísticas (Universidad de California) el 75 % de las personas siente miedo a hablar en público. En su forma más patológica este miedo se denomina “glosofobia”. En el ranking de los miedos, hablar en público ocupa el primer lugar, por encima del miedo a la muerte, a volar o a las arañas. Sin embargo, ninguna estadística indica que nadie haya muerto por realizar una presentación en público, por muy insufrible que ésta fuera…

Cuando tenemos que abordar una presentación en público es habitual entrar en todo tipo de fantasías y elucubraciones sobre lo que puede ocurrir llegada la hora. No sé si os suenan pensamientos como los siguientes: “me quedaré en blanco”, “estaré de los nervios”, “me pondré rojo”, “tartamudearé” o, incluso, “haré el ridículo”, “no sabré cómo hacerlo”, “me caeré en el escenario”, etc…

En mi experiencia hay varias claves a la hora de realizar presentaciones en público:

  1. La práctica hace al maestro. También aquí. Cuanto más practiques más podrás comprobar cómo no ocurre nada de lo que habías imaginado. Incluso, es posible que con el tiempo comiences a experimentar momentos en los que disfrutes por el hecho de estar generando diferentes tipos de energía en tu auditorio.
  2. Yo os miro. Es cierto, ellos también te están mirando pero cuando pones la atención en cómo les miras tú a ellos, la energía interna cambia totalmente. Nos ponemos en disposición del otro en lugar de estar tan pendiente de nosotros de una manera patológica.
  3. Una vez más. Antes de comenzar una presentación en público es altamente recomendable respirar. A pesar de no ser una amenaza física per se, hablar en público desata los mecanismos de huída o defensa. Este tipo de mecanismos altera nuestra respiración, concentrando la energía en el sistema periférico provocando una respiración dificultosa, taquicardias, dilatación de pupilas etc. Una respiración profunda y larga puede acercarnos a nuestra respiración en estado de relajación.
  4. Soy  parte responsable de lo que aquí ocurre. Soy responsable de la energía que se va a movilizar durante el tiempo de la presentación y, por tanto, en gran medida de los aprendizajes que se vayan a llevar mis oyentes. Por tanto, si estoy un punto nervioso, en alerta, o disparando adrenalina (estrés sano) me anima a pensar que es porque siento la responsabilidad – y no peso- del espacio que voy a facilitar.
  5. Dales voz. Cuando presentas en público, una manera de captar la atención de tu audiencia es hacerles partícipes, dándoles voz. Puede ser mediante preguntas retóricas, directas, ejercicios, dinámicas, …
  6. Siente lo que dices. Si no crees lo que dices, difícilmente tu público te creerá. Debido a un complejo sistema de neuronas espejo, el otro puede que no sepa que no te crees lo que dices, pero sí sabrá que algo le ha “chirriado”. Vive lo que digas, aunque sea el temario más neutro del mundo. Apasiónate, dalo todo, no te reserves nada y recuerda, ellos están ahí porque tienes algo que decir. Díselo con el corazón.
  7. Gracias a ti, estoy aquí. Procura conectar con el agradecimiento antes de entrar en tu presentación. El agradecimiento provoca una de las sensaciones de mayor apertura y autenticidad en el ser humano, características que te facilitarán una presentación natural  que llegue, que estimule los estados emocionales que busques y, por último, que deje huella.

Teniendo en cuenta la gran cantidad de presentaciones que nos vemos obligados a hacer en nuestra vida profesional y personal, te animamos a desarrollar tus habilidades de expresión verbal y no verbal. ¿Te gustaría hacerlo?

Si te interesa aprender a darle un giro cualitativo a tus presentaciones y a tu gestión emocional en las mismas apúntate a nuestro taller de Presentaciones en Público.

 

Puedes llamarnos al 93 238 50 12 o escribirnos un mail a operativo@coachingoperativo.com

 

Los 5 pasos para perder el miedo a hablar en público

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Los 5 pasos para perder el miedo a hablar en público

5 pasos para perder el miedo a hablar en público

¿Alguna vez te has preguntado qué es lo que hace que sientas tanto miedo a hablar en público? Se sabe que el miedo tiene la gran función de proteger nuestras vidas pero… ¿Alguna vez has visto que alguien se haya muerto por presentar en público o que incluso lo hayan matado por realizar una terrible y aburrida exposición? Nosotros no…

Es por ello que planteamos a continuación 5 pasos que pueden ayudarte a presentar en público de manera más relajada. ¿Te animas a seguirlos?

1)       Visualizar. Podemos comenzar unos días antes del evento imaginándonos mentalmente haciendo la presentación. Al hacerlo es de gran utilidad utilizar todos nuestros sentidos: observando las imágenes de cómo gesticulamos de forma eficaz, de las caras de interés de nuestro auditorio, del espacio donde vayamos a exponer, etc. Añadiéndole sonidos de, por ejemplo, nuestra voz firme y serena, con el grado de emocionalidad adecuado, la ovación estruendosa de nuestro auditorio, las palabras de felicitación que nos dedican una vez finalizado el acto, etc. Podemos agregar si queremos también sabores y olores. De gran impacto es profundizar en el estado emocional en que viviremos este acto, por ejemplo, entusiasmo, pasión, amor hacia el público, etc  que casi siempre va acompañado de las frases que nos decimos a nosotros mismos (ej.: Yo puedo, sé hacerlo, sé que puedo, etc.).

2)      Diez minutos antes. Aislémonos en la medida de lo posible antes de comenzar el acto. Es el momento de llevar a nuestro interior todas las visualizaciones y prácticas realizadas hasta el momento. Repitámonos antes de salir a escena aquellas palabras que nos conectaban con el ponente/orador experto. Este tipo de palabras siempre sirven para activarnos y motivarnos. Algunos oradores, en estos momentos previos piensan en su ser más querido y le dedican mentalmente la presentación.

3)      Aceptar la tensión. En lugar de querer cambiar la tensión, recomendamos que la aceptes y la conviertas en tu aliada. Numerosos estudios confirman que un cierto nivel de tensión siempre es positivo ante estos actos para que nuestro organismo segregue adrenalina y podamos así impactar con un mayor grado de intensidad en nuestra acción.

4)      Respiración profunda. Ahora bien, para que esta tensión no sobrepase el umbral deseado y resulte paralizante, no debemos olvidarnos de respirar. Parece algo obvio, pero lo habitual es que en situaciones de tensión dejemos de respirar y eso hace que nos paralicemos. Respira honda y profundamente y aguantando la respiración con el fin de que nuestro corazón funcione a la velocidad adecuada.

5)      Dominio escénico. Antes de empezar a presentar dirige una mirada en abanico que abarque toda la sala. Eso permitirá en gran medida que los murmullos se apaguen y podamos empezar a hablar. Habrá sido el primer acto de dominio sobre el auditorio y nos producirá mayor tranquilidad. Recordemos que en el escenario nosotros somos los líderes y que quien mira primero es el orador al auditorio y no al revés.

 

Además, si quieres mejorar tus habilidades para hablar en público puedes ponerte en contacto con Josep M. Pou, formador y experto en oratoria desde hace más de 30 años.

Tel. 93 292 23 75

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